LA FELICIDAD DE LAS PEQUEÑAS COSAS

felicidad

A menudo la felicidad está en las actividades comunes, en pequeños detalles. El día 20 se celebra el día de la FELICIDAD y es un buen momento para pararnos a pensar en ello.
Debemos evitar que nuestra vida automática del día a día nos impida sentir.

La ducha de cada mañana es un placer si nos paramos a disfrutarla conscientemente un instante, pero normalmente lo hacemos de forma rápida y sin pensar.

Podemos empezar a dejar de hacer lo que se ha convertido en nuestra rutina diaria en modo autómata y empezar a disfrutarlo más conscientemente. Para ello tenemos que prestar atención a nuestros sentidos.

Sentir el agua deslizándose por nuestro cuerpo cuando nos duchamos siendo conscientes de nuestra piel.

Comer, cerrando los ojos si es necesario, intentando pararnos a pensar cuántos condimentos podemos detectar por los distintos sabores o disfrutar de las texturas.

El olfato es otro sentido que nos puede dar mucho juego. Oler las flores, la hierba después de segar, la calle después de llover, la piel de un bebé, las frutas o el chocolate antes de comerlo.

Escuchar música prestando toda la atención o el sonido del mar, de una fuente, de los pájaros, de las hojas al moverse por la brisa o el sonido de una risa.

La vista la utilizamos más pero a menudo sólo miramos en la misma dirección y a la misma altura. Mirar con más atención las cosas, mirar arriba, abajo o mirar de otro modo.

Además de ser conscientes de nuestros sentidos, curiosamente lo que nos da más felicidad es lo que hacemos compartido y/o por los demás.

Salir al parque solos puede ser genial, pero si sales con niños o con algún animal y ves cómo lo disfrutan ellos hace que seas más feliz.

Cuidar a alguien puede ser agotador y frustrante en ocasiones pero aún en los casos más difíciles, las personas se sienten mucho más vacías al dejar de hacerlo.

Sentir que hacemos algo por los demás es muy gratificante si nos paramos a pensar en ello conscientemente, y no dejamos que
sea a tiempo completo dejando de prestarnos atención a nosotros mismos.

Probemos pues cada día a prestar atención consciente en ciertos momentos del día, para así acostumbrarnos a ser felices con las pequeñas cosas de nuestra vida que muchas veces sólo valoramos cuando las dejamos de tener.

Interdomicilio León

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