Prevenir un golpe de calor

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Se activan las alertas por altas temperaturas y hay que tener en cuenta las recomendaciones en estos casos de tanto calor como prevención.

Las personas mayores, personas con enfermedades crónicas como diabetes, cardiopatías… y los niños menores de cinco años son las personas con mayor riesgo y por tanto a las que hay que prestar mayor atención.

Algunas personas tienen poca sensación de sed y les cuesta o se olvidan de ingerir líquidos. Muchos ancianos están permanentemente deshidratados ya que no beben suficiente, esta situación empeora con las altas temperaturas que provocan sudoración agravando más la deshidratación y aumentando la temperatura corporal.

Una exposición al sol puede traer consigo lo que llamamos “golpe de calor” que suele manifestarse con febrícula (temperatura más alta del cuerpo) o fiebre incluso por encima de 40º Nuestro organismo debe rondar los 37 grados; si sobrepasa los 40 grados y el cuerpo es incapaz de eliminar ese exceso de calor, nuestro sistema nervioso comienza a alterarse. Los síntomas de temperatura corporal alta o hipertermia pueden ser dolores de cabeza, escalofríos, boca seca y pastosa, náuseas, vómitos, mareos, confusión, desorientación e incluso pérdida de conciencia, piel enrojecida, calambres musculares, y piel seca con falta de sudoración.

Ante un posible “golpe de calor” se debe colocar a la persona fuera del sol y refrescar con agua fría o hielo la cara y axilas. Si la persona está consciente darle agua.

Los niños pequeños y las personas con demencias y Alzheimer no pueden comunicarse de forma adecuada con nosotros, y sólo lograremos evitar un golpe de calor si de forma periódica los observamos, los hidratamos convenientemente y los mantenemos en lugares adecuados.

En personas con patologías previas se agravan los síntomas y puede tener severas y en algunas ocasiones irreversibles consecuencias. Pero la hipertemia pude afectar a las personas jóvenes también.

Consejos:

 

  • Evitar actividades al aire libre en lo posible a las horas centrales del día, entre las doce de la mañana y las seis de la tarde.

  • Es importante beber de forma regular, aunque no se tenga sed, agua, zumos o infusiones y no bebidas alcohólicas. Evitar ingerir demasiada cafeína o refrescos azucarados.

  • Conviene una dieta equilibrada con abundantes verduras y frutas, comida ligera no demasiado condimentada o de difícil digestión que hace aumentar la temperatura interior, evitando las comidas demasiado copiosas y/o muy calientes.

  • Hay que consumir, en lo posible, los alimentos en cuanto se preparen para evitar problemas de descomposición. Evitar así hacer grandes cantidades de comida, y si sobra algo meterlo debidamente envasado a la nevera.

  • Se puede bajar las persianas durante el día en casa si da el sol, ventilar a las horas en que la temperatura sea más suave, por la noche o por las mañanas temprano.

  • Al aire libre bajo el sol mejor usar sombreros, gafas para sol y protectores de piel. no permanecer en vehículos estacionados o cerrados y buscar locales acondicionados o sombras en lugares frescos como orillas de ríos o playas, bosques o parques y remojarse de forma frecuente la cara y la cabeza si fuese necesario

 

 

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