Cómo levantar o coger un bebé

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Interdomicilio León, servicios de ayuda a domicilio, consejos para evitar lesiones en la espalda de los padres, abuelos o cuidadores al levantar bebés.

En Interdomicilio contamos con canguros a domicilio para noches o días puntuales o servicios continuados de cuidado de niños, limpieza, plancha, comidas y cuidado de mayores y enfermos.

Levantar peso incorrectamente es motivo de múltiples lesiones en cuellos, cervicales y lumbares. Se debe evitar levantar mal o de forma demasiado brusca o rápida. Para evitar lesiones debemos mantener una postura adecuada para elevar o cargar al bebé, levantar flexionando las caderas y rodillas. Es conveniente además que cada día dediquemos unos minutos a ejercitar un poco el cuello practicando movimientos lentos ladeando la cabeza de lado a lado, y movimientos hacia arriba y hacia abajo. A nivel lumbar podemos hacerlo con el ejercicio del gato. Nos colocamos a gatas apoyando  rodillas  y palmas en el suelo, metemos el ombligo hacia adentro a la vez que curvamos toda la espalda como cuando un gato se eriza, metiendo también cabeza con la barbilla hacia nuestro pecho, mantener, y luego lentamente relajar la espalda hasta dejarla recta. Hacer varias veces.

La visita a domicilio de un fisioterapeuta colegiado puede ayudarnos con unos masajes que eliminen las tensiones acumuladas y relajen y refuercen adecuadamente la musculatura, también nos aconsejará con una tabla de ejercicios para hacer en casa.

CÓMO LEVANTAR Y COGER CORRECTAMENTE AL BEBÉ:

Cuando el bebé está acostado, debemos ponernos pegados a su costado y alzarlo manteniendo nuestra espalda recta, las rodillas flexionadas y el abdomen apretado o contraído. Pasar una mano por la espalda del bebe hasta dejar nuestra palma entre sus omóplatos o sujetando también la base de  la cabeza si aún es necesario. La otra mano introducirla entre sus piernas para sujetarlo por las nalgas y llevarlo así hacia nosotros pudiendo una vez incorporados sacar el brazo de entre sus piernas y acomodarnos. Se puede mantener al bebé  pegado a nosotros y con su cara mirando por encima de nuestro hombro o darle la vuelta y con uno de nuestros brazos hacer de soporte para que se quede sentado sobre él y la otra sujetando al bebé por el pecho para que el bebé se quede mirando al frente.

Si lo tumbamos sobre nuestros brazos, los codos han de estar relajados y también podemos apoyar los brazos en una mesa, superficie o sobre un cojín que nos ayude a soportar el peso del bebé.

Si el bebé está acostado o sentado en el suelo, la persona que lo tiene que levantar es conveniente que adelante un pie al agacharse, que esa pierna haga el esfuerzo al incorporarnos sin dañar así la espalda, también conviene doblarse por el juego de la cadera en lugar de doblarse por la cintura.

En bañeras portátiles debemos ponerlas sobre mesas que nos permitan bañar al pequeño de pie, sin doblarnos mucho y se puede tener elevado un pie sobre un taburete. En las bañeras de los aseos podemos hacerlo poniéndonos de rodillas sobre un cojín. Al sacar al bebé de la bañera acercarlo lo máximo a nosotros antes de cargarlo y flexionar las rodillas, apoyándolas contra la bañera. Para cargar al niño conviene hacer la fuerza con el abdomen metiendo el ombligo hacia la espalda, que la fuerza se cargue ahí y no en las lumbares.

Mantener siempre al bebé lo más pegado a nosotros posible para evitar las lesiones de espalda, tanto a levantarlo como cuando lo mantenemos cargado.

Cargar a un bebé colocándolo boca abajo, le da una visión diferente de sus alrededores y le ayuda a fortalecer su cuello y músculos de la espalda. Lo más pegado a nosotros posible evitará lesiones al cuidador.

Cuando el bebé tiene que mamar, evitaremos dejarle tumbado mirando hacia arriba y que tenga que ladear la cabeza para succionar. Se debe girar al bebé dejando su barriga mirando a la de la mamá, pegadas ambas. No se debe inclinar la madre llevando su pecho hacia el bebé, debe acercar el bebé al pecho sin quedarse encorvada en posturas complicadas para la espalda y las cervicales. La mamá deberá estar con la espalda recta, en postura relajada  y cómoda. Es conveniente tener algún cojín de apoyo para el brazo que sujeta el bebé y se puede mantener elevada sobre algún taburete la pierna del lado del pecho que se le está dando.

A la hora del cambio del bebé, no se debe forzar la postura inclinándose hacia delante y/o girarse a  un lado, podemos evitarlo si el niño está colocado con sus pies mirando hacia nosotros. Si se le cambia en la cama puede sentarse con las piernas abiertas para que el bebé le quede de frente entre ellas.

Se tiene que tener la precaución de no cargar al bebé siempre del mismo lado, reposando nuestro cuerpo siempre en la misma cadera y por tanto tensando los músculos de un solo lado.

En las  cunas no debe sacar al niño sin sacar la barra lateral protectora que obligaría a hacer una elevación mayor.

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